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La torre almenara que protegía el paraje de los Bajos de Roquetas se llamó «Torre Quebrada» al haberla inutilizado presuntamente un rayo. Era una sólida construcción ligeramente ataluzada de mampostería y alzado de tapial. Medía casi 5,5 metros de lado y a finales de los años cincuenta sus muros alcanzaban todavía los 3,5 metros de altura.
 
A la primera estancia se accedía por una puerta a 2,2 metros del suelo. Pudo tener terraza para prender las fogatas en caso de emergencia pero las escasas fotos que han llegado a nosotros la presentan ya muy maltrecha.
 
Se ha especulado sobre su cronología y función. Joaquín Delgado que fue el primero que la describió (1959), afirmaba que era un mausoleo romano turriforme. En realidad, parece seguir el modelo de torre litoral nazarí de mediados del siglo XIV. Por lo tanto, sería parecida a la de Roquetas, conservada en parte hoy en el interior del castillo de santa Ana.
 
La torre, protegida como todas las fortalezas por una ley de 1949, tuvo la mala suerte de encontrarse en un lugar de amplio potencial turístico. Así, en 1960 se emprendían trabajos de somera urbanización en el entorno y dos años después era volada.
 
Hoy sólo quedan en el lugar los escombros apilados de su triste historia.
 
(Texto de Lorenzo Cara Barrionuevo)
 
Imagen: Torrequebrada, 1960. A la izquierda Joaquín Delgado, aficionado a la arqueología
 
Bibliografía: L. CARA BARRIONUEVO y J. CARA RODRÍGUEZ, 1991, “El poblamiento andalusí en el Campo de Dalías oriental (Almería): discontinuidades y permanencias”. Bol. Inst. Est. Almerienses 11/12L, pp. 21-58.

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